Hasta aquí nos ha ayudado el Señor
by Krystal Morales Báez

(Photo/Lauren Buffamante Photography)
Luego, Samuel tomó una piedra, la puso entre Mispá y Sen, y a ese lugar lo llamó Ebenezer, porque dijo: «Hasta aquí nos ha ayudado el Señor.» 1 Samuel 7:12
Antes de considerar el oficialato como una posibilidad, el Cadete Gabriel Gómez ya sabía que algún día quería estudiar la Palabra de Dios en un seminario.
Gabriel conoció al Ejército de Salvación cuando tenía alrededor de 15 años. Entre 2010 y 2011, él y su padre sirvieron junto a su tío, el Mayor retirado Alfonso Ciriaco, en el Cuerpo de Tarrytown, Nueva York. Allí participó en el grupo de alabanza, trabajó con niños y colaboró en las Escuelas Bíblicas de Verano. A pesar de ser joven, descubrió una afinidad por el ministerio con niños y jóvenes.
Un tiempo después, Gabriel regresó a la República Dominicana y la experiencia inicial con el Ejército quedó atrás, pero no así el llamado que Dios había comenzado a cultivar en su corazón. Años después, mientras construía una vida junto a quien hoy es su esposa, la cadete Rodeli Polanco, Gabriel le compartió su deseo de estudiar la Palabra de Dios en algún seminario.
Para entonces habían pasado varios años desde su experiencia en Tarrytown. Gabriel no estaba pensando específicamente en el Ejército de Salvación ni en el oficialato. Él y su esposa tenían otros planes para su futuro. Ambos contaban con buenos empleos y Gabriel estaba preparándose para abrir un gimnasio. Además, acababan de convertirse en padres.
En 2023, el tío de Gabriel los invitó al Seminario de Candidatos y a considerar nuevamente el Ejército de Salvación. Gabriel y su esposa decidieron asistir y comenzaron a orar, dispuestos a escuchar y discernir si aquella oportunidad venía de Dios. El Seminario le recordó a Gabriel sus años de servicio en Tarrytown y, poco a poco, el deseo de estudiar la Palabra se convirtió en un llamado más específico: prepararse para el ministerio como Oficial del Ejército de Salvación.
Desde entonces, Gabriel ha visto ese llamado confirmado de distintas maneras. Una de ellas ha sido encontrarse con personas que nunca han escuchado hablar de Jesús, una realidad que le ha permitido comprender la urgente necesidad de predicar la Palabra y acompañar a otros en su crecimiento espiritual.
“Dios ha confirmado su llamado y nos sentimos muy privilegiados de que el Señor nos esté usando a nosotros en el Ejército de Salvación”.
Una relación que reta
Durante su tiempo de internado en el Cuerpo de White Plains, NY, Gabriel comenzó a comprender con mayor claridad una parte importante de su llamado pastoral. Gabriel desarrolló relaciones significativas con varios adolescentes y jóvenes. Las conversaciones sobre su fe, sus luchas y su relación con Dios le mostraron la importancia de ofrecer una mentoría que trascienda las reuniones de los domingos. Gabriel entendió que un mentor hace preguntas que retan con el fin de fomentar el crecimiento de la fe. Un mentor ora, escucha, camina contigo, y siempre está presente.
“Necesitan a alguien que verdaderamente se interese por su vida espiritual y que les dé seguimiento”, explica al hablar de los jóvenes.

Años después de servir por primera vez en el Ejército de Salvación, Gabriel regresa como cadete, preparado para continuar descubriendo el propósito de Dios para su vida. (Photo/Lauren Buffamante Photography)
Esas relaciones también lo desafiaron personalmente. Para acompañar espiritualmente a otros, Gabriel reconoció que él mismo necesita continuar creciendo espiritualmente, mediante un discipulado continuo.
“Me han retado a crecer, a reconocer que tengo que estar más arraigado al Señor para yo poder ser de bendición para ellos”.
Aprender para servir
Ese deseo de crecer es precisamente una de las razones por las que Gabriel emprende con entusiasmo sus próximos dos años en el Colegio de Entrenamiento para Oficiales. Gabriel reconoce que la formación académica está ampliando su manera de comprender y practicar la fe. Aunque se crió en el Evangelio y ha conocido la Palabra toda su vida, las clases lo han retado a plantearse nuevas preguntas y explorar disciplinas espirituales que antes desconocía.
Una de sus experiencias favoritas hasta el momento ha sido la clase de Fundamentos Espirituales, donde ha practicado disciplinas como la respiración y la meditación como herramientas para centrar su atención en Dios.
El reto que más entusiasma a Gabriel es también el que más ansiedad le provoca. Como esposo y padre de un niño de tres años, tendrá que aprender a equilibrar sus responsabilidades académicas, familiares y espirituales.
Gabriel reconoce que, aunque estudia la Palabra de Dios, existe una gran diferencia entre aprender acerca de Dios y apartar tiempo para estar en su presencia.
“Hay veces que uno tiene que dejar atrás lo académico y decir: ‘Señor, háblame a mí ahora. Yo necesito escuchar Tu voz. Necesito ver lo que Tú tienes para mí’”.
Hasta aquí
En medio de las expectativas y las preguntas sobre los próximos dos años, Gabriel ha encontrado paz en las palabras de 1 Samuel 7:12.
El camino hasta el CFOT no siempre fue sencillo, y las nuevas responsabilidades también traen cierta ansiedad. Sin embargo, cuando Gabriel mira hacia atrás, encuentra evidencia de la presencia constante de Dios.
“Si Él me ha ayudado hasta aquí, me va a ayudar a terminar todo esto bien”.
Hasta aquí Dios lo ha sostenido. Y con esa certeza, Gabriel comienza esta nueva etapa confiando en que el mismo Dios que lo trajo hasta este momento continuará acompañándolo en todo lo que está por venir.

