La Pascua Judía

by Guest Contributor

Escrito por Mayor Guillermo Dicaterina

“La Última Cena”, obra de Leonardo Da Vinci, es —sin lugar a dudas— una de las pinturas más conocidas a nivel mundial. El artista dejó plasmadas en su trabajo, las palabras de Jesús, según nos relata el Evangelio de San Juan capítulo 13, versículo 21: “Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar”.

Sin embargo, esta afirmación solo fue parte de todo lo que sucedió aquella noche en la que Jesús y sus discípulos estaban celebrando una de las fiestas más importantes de la nación judía: la Cena Pascual.

El origen y significado de la Cena Pascual

Esta celebración religiosa se considera la más antigua y una que se ha venido practicando sin interrupción a través de los siglos. Independientemente de dónde se encuentren los judíos, ellos nunca han dejado de celebrar la Pascua, ya que esta les recuerda su liberación después de cuatrocientos años de esclavitud en Egipto.

Me gustaría compartir algunos detalles acerca de esta celebración que son realmente relevantes y nos pueden ayudar a entender por qué Jesús, en medio de esa celebración, instituyó lo que hoy conocemos como la Santa Cena o Comunión.

La Pascua y el sacrificio del cordero

Lo primero que debemos resaltar es que Dios fue quien le dio las instrucciones a su pueblo acerca de cómo debía llevarse a cabo esta celebración, lo que podemos ver en el libro de Éxodo, capítulo 12.

Y es muy interesante observar que, tras cuatrocientos años de esclavitud, Dios le ordena a su pueblo que sacrifique un cordero, lo cual fue el inicio de su liberación de Egipto.

La Última Cena”, obra de Leonardo Da Vinci, muestra una Cena Pascual con los discípulos.


Más adelante, en las Escrituras, vemos que después de cuatrocientos años de silencio, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, también fue necesario el sacrificio de un Cordero, Jesucristo, para la liberación de todos aquellos que creen en Él y le reconocen como Señor de sus vidas.

La Hagadá y la celebración

Sin embargo, en lo que respecta a la Cena Pascual en sí, esta tiene varios elementos y ceremonias que no solamente le recuerdan al pueblo de Israel el milagro de su liberación, sino que también nos recuerda —a todos los creyentes— la obra redentora de Jesucristo.

Como dije anteriormente, los judíos han venido celebrando esta ceremonia por varios siglos y se han asegurado de hacerlo de forma tal que realmente refleje el verdadero significado de la misma. Por esa razón, han creado un manual llamado “Hagadá”, que es una guía que instruye cómo celebrarla y está traducida en diferentes idiomas.

La Cena Pascual es una celebración familiar que se lleva a cabo en el hogar y en la que participan varios integrantes de la familia.

En la preparación previa a la fiesta, se debe eliminar de la casa todo lo que tenga levadura, ya que esta representa el pecado. Los padres, intencionalmente, dejan algunas migajas de pan en las gavetas para que los niños las recojan y las tiren en el fuego, de manera que aprendan lo serio que es el pecado para Dios.

Durante la ceremonia, se usa una vajilla especial y exclusiva para la ocasión, la que no se vuelve a usar hasta el siguiente año. La ceremonia se inicia con el encendido de las velas, tarea que le es asignada a una dama que, por lo general, es la esposa del dueño de la casa.

Este detalle no lo podemos pasar por alto, ya que el hecho de que una mujer traiga la luz representa a aquella que Dios usó para traer la Luz del mundo.

Los elementos de la mesa pascual

Sobre la mesa se colocan cuatro copas con vino, cada una de ellas con un significado especial. La primera es la copa de la santificación. El padre de familia observa la mesa, se asegura de que todos los elementos estén presentes y, en representación de los demás, bebe de la copa.

En ese momento se agarran tres piezas de pan sin levadura, y se esconde una de ellas para usarla más adelante en la ceremonia.

Luego un niño hace las siguientes cuatro preguntas: ¿Por qué se diferencia esta noche de las otras, por qué hoy solo comemos pan sin levadura y las otras noches comemos con levadura? ¿Por qué otras noches comemos diferentes vegetales y hoy solo comemos hierbas amargas? ¿Por qué otras noches no mojamos nuestra comida en el agua y esta noche lo hacemos dos veces? ¿Por qué otras noches comemos sentados o recostados y esta noche solo lo hacemos recostados?

Las respuestas a esas preguntas constituyen la oportunidad del padre para relatar y recordarles a los participantes el milagroso evento de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto.

Con los demás elementos en la mesa, va explicando —poco a poco— el simbolismo de cada uno de ellos; de forma tal que quede grabado en la mente y el corazón de cada participante.

Por ejemplo, agarra el rábano amargo que está en la mesa, les da una porción a los presentes y la amargura de ese vegetal les recuerda las penas y los sufrimientos en tierra de Egipto.

También utilizan una mezcla de canela, nueces y puré de manzana, para recordarles la mezcla que tenían que hacer para fabricar los ladrillos durante su cautiverio. En la mesa se incluye un hueso de oveja, para recordarles el sacrificio del cordero que usaron para pintar con su sangre el marco de las puertas de sus casas, de forma que el ángel de la muerte no tocase a los primogénitos de los judíos.

Luego se agarra la segunda copa, de la que no se bebe, sino que se deja caer una gota de vino por cada una de las diez plagas de Egipto.

Entre los elementos utilizados también encontramos una vasija con agua, sal y unas ramas de perejil.

Estas se introducen en el agua dos veces, la primera representa al nuevo Israel libre y reverdeciendo y, la segunda, al ejército de Faraón que fue destruido en las aguas del mar Rojo.

Pesah celebration concept (jewish Passover holiday). Traditional book with text in hebrew: Passover Haggadah (Passover Tale)

La Hagadá, la copa y alimentos sin levadura son algunos de los elementos simbólicos incluidos en la Cena Pascual judía. (Photo/AdobeStock)


La Última Cena

Quizás al saber este detalle podemos ver más claramente lo que estaba sucediendo en el relato de Marcos 14:20: “Él, respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato”.

Existe otro elemento del que, en realidad, no se tiene mucha certeza en cuanto a cómo fue que se incorporó a la mesa pascual, y es el huevo, ya que este no tiene ningún simbolismo relacionado con el hecho de liberar al pueblo de la esclavitud.

Algunos eruditos creen que fue añadido a la ceremonia durante el exilio en Babilonia, ya que allí adoraban a Ishtar, que era la diosa asociada con la fertilidad.

Y es de esta manera, mediante estos elementos simbólicos, que el padre enseña al resto de la familia la maravillosa historia de la liberación del pueblo de Dios cuando eran esclavos en Egipto.

Pero ¿qué paralelismo podemos ver en cuanto a nuestra liberación de la esclavitud del pecado?

El plato completo es la historia de la salvación, las hierbas amargas representan el sufrimiento del hombre que vive en el mundo como esclavo del pecado.

El cordero sacrificado representa a Cristo, el cordero inmolado.

Nuestra jornada en este mundo representa el éxodo del pueblo de Israel por el desierto, enfrentando dificultades y adversidades, aunque Dios jamás los dejó ni los olvidó.

De hecho, Josué fue quien introdujo al pueblo de Israel en Canaán, y Jesús es quien nos introduce en el Reino de los cielos de la misma manera que Josué.

Podemos decir que ¡los dos acontecimientos son similares, pero con diferentes protagonistas!

La Santa Cena

Aún nos queda la tercera copa, esta es la de la redención, y a ella debemos prestarle una atención especial, pues es la copa que Jesús tomó cuando instituyó la Santa Cena.

El apóstol afirma en 1 Corintios 11:25: “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí”.

Debemos recordar, además, aquel trozo de pan que fue escondido al principio de la ceremonia, pan sin levadura, puro como nuestro Señor Jesucristo.

Jesús nació en Belén, que significa “casa de pan”; él dijo: “Yo soy el pan de vida”.

Y este es el trozo de pan que utilizó cuando dice: “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí” (Lucas 22:19).

Todavía falta la cuarta copa, la que los judíos tienen reservada para el profeta Elías. Ellos creen que antes de que regrese el Mesías, el profeta aparecerá para anunciar su llegada.

Incluso salen a la calle a ver si lo ven y, algunas familias, incluyen una silla adicional para que este se siente a la mesa.

Sin duda alguna, la Cena Pascual es una ceremonia rica en simbolismo, y llena de verdades espirituales que enriquecen nuestras vidas y fortalecen nuestra fe.

About the Author: Guest Contributor
Guest Contributor